En Constantina al alba, bajaban tropas sin ley
Las madres cierran ventanas, los niños tiemblan sin fe
El monte guarda secretos, la tierra empieza a doler
Pero el alma de mi pueblo no se deja someter
La plaza fue tomada, la iglesia ya no rezó
Un grito rompe el silencio, una mujer protestó
“¡No sois bienvenidos, diablos, volved a vuestra nación!”
Y su voz vibró tan fuerte que la piedra despertó
Desde el monte bajan sombras, puñales con decisión
Las veredas llevan sangre, la noche huele a traición
Un tambor suena a lo lejos, respuesta del corazón Que prefiere libre muerte a vivir en opresión
Ya se alejan los invasores, las campanas suenan paz
Constantina se levanta, ya nadie nos pisará
Nuestra historia no se borra, ni en papel ni en tempestad
Porque el alma andaluza siempre vuelve a la verdad
Palmas y cuerdas acompañan la voz del corazón